Este es uno de esos discos que al primer track todo mundo suele subestimar, suena tan extraño y fuera de contexto que si uno no le presta atención puede desechar un material por demás sobresaliente.
Pitchfork, uno de los referentes más importantes de la música independiente, les pone de
calificación 9.3, una calificación muy alta y pocas veces dada por esta web que se caracteriza por sus críticas duras e implacables.
Al escucharlo lo primero que destaca es que uno no entiende nada de las letras, ya que están en
sueco, lengua madre de sus integrantes, y luego el que pareciera que escuchamos un disco viejo de los
60’s, y eso se debe a que
Dungen es sicodelia pura, pero una
sicodelia pop, y es verdaramente como un viaje al pasado aderezado con algunos elementos contemporáneos.
El sonido de la banda se debe al empeño de
Gustav Esjtes, la cabeza pensante detrás de
Dungen, quien para lograr el sonido que quería renunció a los samples y demás argucias electrónicas y aprendió a tocar todos los instrumentos que pudiera necesitar, si a esto sumamos una media docena de colaboracioes y el destacado aporte de
Reine Fiske como guitarra solista, tenemos como resultado un genial y atemporal disco de variante y alucinate sicodelia.